En mi trabajo se ha inundado el almacén, y nos lo hemos pasado piruleta empujando el agua.
Siempre me han encantado los días lluviosos y además el haber empezado así la mañana me ha dado muchísima energía para hacer todo, y aunque ha sido una mañana durilla tenía muchas ganas.
Al volver a casa me encantaba tanto el día que he decidido dar un pequeño rodeo por un camino un poco más largo que el de costumbre, y cuando he llegado a casa no he podido evitar hacerle una foto al bonsai que tengo en la ventana.

Lo mejor es que aún queda mucho día y que las cosas pueden acabar incluso mejor.

2 comentarios:
Quizá quieras pasar por aquí para que te devuelva una cosa.
¿Hay algún plan mejor que tomar un café conmigo?
Ja, ja, ja.
P.d.: Tu post es cursi.
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